Proyecto fotográfico “EL CINE SANA”

Hago fotos de todo tipo de películas y no necesariamente de obras maestras porque me interesan los símbolos que construye el cine utilizando diversas formas visuales de representación. Por ello, aunque las fotografías parecen tomadas por personas diferentes corresponden a un mismo ejercicio personal de ajustarse a las reglas que impone cada película.

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Para obtener más información de cada fotografía visitar este link.

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El año de las protagonistas –  Las 10 mejores películas de 2017

Casi la mitad de obras que he destacado en este listado fueron dirigidas por mujeres. Es indiscutible que fue un año significativo para nosotras en la industria cinematográfica.

La lucha por eliminar el acoso laboral dentro y fuera del set cada vez toma más fuerza dentro del gremio.

Sin embargo, esta no es la razón por la que incluyo en este listado obras de Sofia Coppola, Houda Benyamina, Tatiana Huezo o Dorota Kobiela. Las películas seleccionadas son obras que se sostienen por sí solas, con una fuerza narrativa y estética que es capaz de convencer y conmover a los espectadores.

Algunos de los directores en este listado también reflexionaron frente a la situación de la mujer construyendo historias y protagonistas complejas que proponen un diálogo necesario con el presente.

1.DIVINES. Directora: Houda Benyamina.

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La cámara de oro es un premio que entrega el Festival de Cannes a la mejor ópera prima de todo el certamen. Estas películas se destacan por tener puntos de vista únicos y talentos emergentes. En 2016, Houda Benyamina recibió este premio por una película que ofrece una visión renovada de París: Divines.

La historia sigue a Dounia y a Maimouna, dos adolescentes que para conseguir dinero y lujos se acercan a una traficante de drogas. Sus sueños, sus frustraciones y sus locuras juntas plantean preguntas sobre la desigualdad y la falta de oportunidades. Aunque la distribución internacional de esta película estuvo a cargo de Netfix, a diferencia de Okja y The Meyerowitz Stories que este año causaron polémica en el festival de Cannes por llegar directamente a la plataforma, Divines pasó primero por las salas de cine en Francia, como debe ser.

En el París que propone Benyamina, no existe la torre Eiffel. Ambas jóvenes se mueven en un ambiente hostil en donde deben defender constantemente sus planes y aspiraciones. Sean villanas o heroínas las mujeres en Divines son desafiantes y buscan autogobernarse. Por eso, en la película las expresiones “You’ve got balls” y “Do it like a man” se reemplazan por “You’ve clitoris, I like that” y “If you’re a women, then do it”.    Estos riesgos que asume la película, sumado a las emociones que suscita el guión, la música y la construcción de los personajes hacen de Divines una obra llena de vitalidad, energía y fuerza

2.TEMPESTAD. Directora: Tatiana Huezo.

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Con la fuerza que lleva en su título, Tempestad  es un documental que narra la historia de dos mujeres que viven diferentes tragedias causadas por el estado mexicano. La primera, es víctima de un complot por el que termina presa ilegalmente. La segunda, busca a su hija desaparecida hace varios años por hijos de judiciales.

Miriam trabajaba en el aeropuerto de Cancún hasta que fue acusada sin evidencias de trata de personas. En vez de tener un proceso judicial conforme a la ley, Miriam fue llevada a una cárcel donde era prostituida y tenía que presenciar asesinatos o torturas. En la película la directora atraviesa todo México simulando el viaje que tuvo que hacer Miriam para reencontrarse con su hijo cuando finalmente fue liberada. Simultáneamente, se muestran escenas de la vida de Adela, una mujer payaso que busca a su hija Mónica hace más de una década. El ambiente de circo ambulante en donde viven Adela y su familia se contrasta con el encierro del bus que Miriam describe como una eternidad. Adela muestra su rostro y dice no tener miedo, mientras que Miriam se abstiene de salir en cámara por el temor que todavía le produce lo que le pasó.

En ambas historias el sonido y las voces de las mujeres son lo más importante. La música ubica al espectador en un contexto latinoamericano y permanentemente genera tristeza y soledad. Los testimonios transmiten una dolorosa impunidad y los fragmentos de entrevista seleccionados por Tatiana Huezo reconstruyen sus traumas sin necesidad de acudir a imágenes de archivo o dramatizados.

Esta es una película que defiende los derechos humanos denunciando lo que le sucedió a estas mujeres sin necesidad de recursos audiovisuales efectistas o amarillistas. Lo que vivieron Miriam y Adela produce un fuerte sentimiento de empatía y alteridad, porque la situación que ambas vivieron fue tan inesperada que deja la horrible sensación de que puede sucederle a cualquiera, en cualquier momento.

3. PATERSON. Director: Jim Jarmusch.

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Los años y la experiencia transforman la obra de los artistas. Este es el caso de Jim Jarmusch quien comenzó haciendo cine a los 27 años y hoy, con 63 años presenta Paterson, una película en donde ha logrado dominar por completo las historias cotidianas de personajes sencillos.

La película muestra la rutina semanal de un conductor de bus de Paterson al que le gusta la poesía. Este amor por la poesía es un elemento que es poderoso gráficamente, auditivamente (gracias a la hermosa voz de Adam Driver) y visualmente. Los recorridos en el bus, los pasajeros, los reflejos y lo que sucede tras las ventanas establecen relaciones con los versos creados por el protagonista. La construcción del personaje genera afinidad porque su masculinidad es compatible con la bondad, la serenidad, y lo más importante con la sensibilidad. Su vida, aunque parece monótona, es la de un verdadero esteta.

En esta obra, Jarmusch propone una reconciliación con la vida sencilla donde el poeta no necesita publicar o ser famoso para amar lo que hace, alejándose así de las falsas ideas de éxito que tanto proliferan en las redes sociales y apostándole más a la realización personal, al amor y al disfrute de la escritura por sí misma.

4.  LA MUJER DEL ANIMAL. Director: Victor Gaviria.

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En Colombia cada tres días hay un feminicidio y cada doce minutos una mujer es agredida por su pareja*. En este panorama surge una película como La Mujer del Animal, que aunque está ambientada en los setentas, tiene la dolorosa vigencia de la actualidad nacional.

Víctor Gaviria, acostumbrado a trabajar con actores naturales, construye un villano que en el barrio conocen como el animal. Este personaje encarna lo peor de los maltratadores, siendo de principio a fin una personificación de la maldad. Amparo, quien padece las violaciones, los golpes y los insultos del animal es la representación de muchas mujeres que no tienen escapatoria no solo por sus condiciones económicas ( sin posibilidad de educarse, desempleada) sino también por la complicidad con la que puede moverse el animal en su barrio: secuestrando adolescentes, encerrando mujeres, haciendo todo cuanto le place.

La película no es para nada complaciente. Por el contrario, desarrolla toda su trama en la periferia de Medellín sin mostrar la otra cara de la ciudad, esa donde tal vez sí sería posible que Amparo encontrara a la autoridad, o a personas que le ayudaran a denunciar a su agresor. El contenido violento de esta obra está completamente justificado. En vez de minimizar o matizar el problema, Víctor Gaviria lo aborda con la seriedad que merece, y en cada episodio de abuso transmite la gravedad de la situación de la mujer. Los diálogos y las escenas que propone son aterradoras por su verdad y realismo. Es esta película donde el director antioqueño lleva sus intereses sociales al extremo exponiendo lo peor de la idiosincrasia antioqueña y la tragedia de una persona cuando es víctima de maltrato.

*Cifras tomadas del boletín número 13 de Noviembre 25 de 2017 de SISMA mujer.

Nota: La película de Gaviria se basa en la historia de Margarita, la mujer que vivió en carne propia los vejámenes del animal.

5. AQUARIUS. Director: Kleber Mendonça Filho.

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La protagonista de esta película es el centro de la narración. Aquarius se divide en tres partes: El cabello de Clara, el amor de Clara y el cancer de Clara. Cada etapa de su vida permite comprender su personalidad y también construye la historia del espacio que habita. Este espacio -el edificio Aquarius- origina el conflicto que altera la tranquilidad de la protagonista.

Los intereses económicos de una empresa inmobiliaria quieren pasar por encima de los intereses de Clara, sin importar los medios o las consecuencias. Pero es precisamente la fortaleza y el brío de ella los que hacen que esté por encima de las presiones y se mantenga firme en su decisión.

Alrededor de la tensión que hay entre ella y los empresarios que quieren comprar su apartamento se construyen escenas que reafirman su espíritu libertario: sexualidad sin prejuicios, franqueza hacia sus hijos y una vida social activa a pesar de los años y de la soledad.

La música es otro elemento que engrandece algunas de las secuencias de Aquarius pues intensifican las emociones de Clara y hacen más vívidas las diferentes épocas de su vida. Con esta película, Kleber Mendoca  transmite la importancia de la determinación y el poder que tiene el amor por lo propio.

6. YO, DANIEL BLAKE. Director: Ken Loach.

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I Daniel Blake es una gran película que en Colombia no llegó a las salas de cine*. Ahora, la plataforma Netflix es la ventana de exhibición que acogió la película de Ken Loach dos años después de ganar la Palma de Oro en Cannes.

En esta obra, Loach nos propone vivir como lo hace Daniel Blake: En solitario y en permanente conflicto con la burocracia. Pero en medio de su lucha y desgaste también hay un amplio espacio para hablar de la solidaridad. Es aquí donde la película logra una dimensión humana con la que es posible identificarse en cualquier parte del mundo pues el protagonista conoce una mujer de edad, género y estrato diferente al suyo pero que puede entender sus problemas porque los comparte: Ella también es víctima de la negligencia estatal.

La obra que con los años han consolidado directores británicos como Andrea Arnold, Mike Leigh y Ken Loach no podría compararse en términos estilísticos pero sí en términos sociales porque los tres hacen películas que muestran la faceta más dolorosa del Reino Unido con personajes que como Daniel Blake, buscan una vida digna, una vida mejor.

*Un mérito año a año del festival IndieBo es programar estas películas para que al menos un público especializado o cinéfilo en Bogotá pueda disfrutarla.

7. EL SEDUCTOR. Directora: Sofia Coppola.

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Si en algo se ha desgastado Hollywood estos últimos años es en grabar una cantidad ridícula de remakes. No importa si la película es legendaria o menor, Hollywood le hará un remake. Esta película de Sofía Coppola se escapa a esta tendencia. En la versión original de El Seductor de 1971, Clint Eastwood interpreta el papel de John McBurney y la historia es contada desde su punto de vista, mostrando a las mujeres como villanas caricaturizadas. En su versión, Coppola apunta al mismo desenlace fatal pero introduciendo al espectador en el mundo de esas mujeres: El despertar erótico, la maduración sexual o la inocencia, todas conviviendo en la misma casa.

La atmósfera del internado es bochornosa y enigmática. Cada una de estas mujeres se ve atraída por el Cabo McBurney pero no porque sea un hombre singular sino solamente por ser un hombre. Durante la guerra civil, ellas están atrapadas en el espacio-tiempo, sin contacto con el exterior y lejos de sus familiares. Ese trasfondo hace que lo que en principio parece ser un acto de solidaridad de ellas hacia él, se convierta en un violento triángulo amoroso que pone al descubierto el lado más salvaje de todos los personajes.

La iluminación naturalista y el diseño de producción de esta película hacen pensar que es mucho mejor que la versión original. La sutileza con que Sofia Coppola construye el ritmo de la narración hacen de El Seductor una obra que a pesar de tener un final predecible, mantiene la atención en todo momento.

8. EL CLIENTE. Director. Asghar Farhadi.

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Farhadi es un director que utiliza la ética de los personajes para crear un ambiente de tensión. Esta ética la construye utilizando variables culturales como la religión y las costumbres. El Cliente no es la excepción. Utilizando como detonante el ataque a una mujer, la película nos sumerge en el mundo de la venganza y la incertidumbre: ¿Es la justicia compatible con una acción de represalia? ¿Puede la verdad liberar a una víctima de su dolor?.

La fortaleza de El Cliente es que muestra cómo se manifiestan el miedo, la tristeza, la rabia y la compasión en personajes cuyo contexto cultural es muy particular. Todos estos condicionamientos reflejan prejuicios y problemas de la sociedad.

El seguimiento a los personajes vuelve cómplice al espectador de las situaciones que viven y las decisiones que toman. Por eso esta película va de la alteridad a la incomodidad, mostrando las facetas más humanas y contradictorias de todos los personajes. Una vez más, Farhadi logra ser un maestro en dosificar la información, generar preguntas y crear tensión en lo cotidiano

9.T2: TRAINSPOTTING. Director: Danny Boyle.

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Con las secuelas surgen prejuicios y expectativas que son difíciles de superar. En T2: Trainspotting, Danny Boyle consolida la historia de vida de sus personajes porque tiene en cuenta dos aspectos que le dan fuerza a esta segunda parte: La edad de los protagonistas y las consecuencias de su estilo de vida.

En el primer aspecto están todas las obligaciones y responsabilidades que llegan con la adultez: el matrimonio, la crianza de los hijos, las enfermedades, el pago de deudas y la importancia de un trabajo estable. Pero es el segundo aspecto el que distingue a los protagonistas de esta película de adultos comunes y corrientes. Con las pasiones intactas y en coherencia con sus estilos de vida, Renton, SickBoy, Francis y Spud van de un lado a otro sin rumbo, robando o haciendo planes sin sentido, peleando entre ellos, todavía buscando su lugar en el mundo.

Con frecuencia los personajes vuelven ser niños y la música también es protagonista en las escenas más relevantes. Pero a diferencia de la película de 1996 el énfasis ya no está en la adrenalina de sus aventuras o en su relación con las drogas si no en sus conflictos personales. La secuencia de Choose Life de la primera película es diferente de la segunda porque refleja las inquietudes de un hombre 20 años mayor, en un mundo que ha sufrido muchas transformaciones. En pocas palabras, gracias al estilo del director, T2: Trainspotting no pierde vitalidad pues tanto los personajes nuevos como los clásicos consolidan el espíritu de la primera entrega logrando una versión sólida y entretenida.

10. LOVING VINCENT Directores: Dorota Kobiela, Hugh Welchman.700494792.jpg

Lo que en Shirley visions of Reality (2013) es una emulación real de las pinturas de Hopper, en Loving Vincent es un amoroso tributo a la vida y obra de Van Gogh. La animación en óleo inventa sus propias formas para dar vida a los personajes en el presente y en el pasado. Aunque en muchas escenas utiliza el esquema de una película clásica de ficción (escala de planos convencional, la motivación del personaje como núcleo del guión…), en sus momentos más brillantes, Loving Vincent hace de la forma el fondo, usando la técnica del óleo para comunicar emociones y sensaciones sin necesidad de diálogos o de rostros.

En otras palabras, al crear el universo del pintor utilizando la misma técnica con la que este desarrollaba sus cuadros, se genera la ilusión de que ni en una biopic tradicional hubiéramos llegado a conocer a Van Gogh como en esta película, que propone ser vista enteramente desde su obra.

El trabajo colaborativo en Loving Vincent, la atención a los detalles y una apuesta arriesgada por contar aspectos de la muerte del pintor que todavía son discutidos entre historiadores, hacen que más allá de su mérito técnico, esta sea una obra prodigiosa.

Año tras año, películas como esta continúan demostrando que la animación fuera de Hollywood se sale de los lugares comunes y en vez de esforzarse por verse cada vez más real, proponen caminos hacia estéticas y narraciones diferentes.

Dos defectos de la séptima temporada de Game of Thrones

Con spoilers, obviamente.

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Cada capítulo, Game of thrones nos deleita con locaciones extraordinarias y planos que tienen colores y propósitos más cinematográficos que televisivos.
 Fotos tomadas de: Viewers Guide HBO

Hace años, cuando comencé a ver Game of Thrones, quería que Jon Snow tuviera un romance con Daenerys, pero siempre creí que era solo una ilusión de fanática y que en la lógica de la serie eso no sucedería. Sin embargo, en la séptima temporada pasó, y no fue el único acontecimiento que sorprendió a todos los espectadores.

Esta temporada tuvo algunos aciertos pero fueron superados por dos grandes defectos:

Desde que en el último episodio de la sexta temporada Varys fue y volvió de un continente a otro en menos de media hora, comenzó a gestarse lo que este año sería un desastre episodio tras episodio: el desequilibrio. Cada serie tiene un tempo y un ritmo particular que construye durante cada entrega. Game of Thrones nos acostumbró a que las distancias entre un lugar y otro eran vastas e inmensas. Pero esta vez, los personajes y los cuervos iban y volvían a su antojo durante el mismo episodio, lo que restaba coherencia narrativa a la serie, llenándola de vacíos argumentales.

Cuando un espectador tiene herramientas visuales previas de un universo ficticio se vuelve más sagaz, se concentra más en los detalles: Por eso las cadenas con las que sacaron al dragón del agua fueron más protagónicas que la impresionante secuencia en la que ese mismo dragón cae del cielo, se desangra y muere. Por esa misma razón, todos nos preguntamos ¿Por qué Sansa y Arya no acudieron a Bran para resolver su disputa? ¿Cómo es que Gendry vio que el oso tenía ojos azules a esa distancia y en medio de una tormenta de nieve? En una de las escenas eliminadas de esta temporada, Sansa visita al Cuervo de Tres Ojos para esclarecer las intenciones de Little Finger. Si se grabó, fue porque los guionistas sabían que sería poco lógico que la conversación no sucediera, pero se descartó* para generar sorpresa durante el episodio final.

El otro defecto de esta temporada es que fue demasiado complaciente. A pesar de las fastuosas escenas de batallas y combates ningún personaje de las familias importantes (Lannister, Stark, Targaryen) sufrió afectaciones serias durante los seis episodios (la muerte del dragón impactó más a los espectadores que a la misma Daenerys). Dramáticamente, esto pone a la serie en aprietos. Es posible que el hecho de que los capítulos ya no estén basados en los libros publicados por George R. R. Martin tenga mucho que ver. Los guionistas se han liberado totalmente del canon oficial de la saga y esto inevitablemente afecta la versión televisiva.

También está claro que el presupuesto de cada episodio aumentó ostensiblemente: Dragones en primeros planos, la aparición de Nymeria y los extras que participaron de las batallas son algunos ejemplos. Un amigo me dijo: “Esta temporada fue más de los productores que de los guionistas”, y tiene razón por las formas obvias en las que economizaron con diálogos: tiempos, recorridos y escenas que hubieran hecho de esta una temporada grandiosa.

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La revelación más importante de la saga ocurre gracias a Gilly. El derecho al trono de hierro no es para Daenerys Targaryen sino para su sobrino, Aegon Targaryen.
Fotos tomadas de: Viewers Guide HBO

A medida que avanzaba la temporada, el nivel de complacencia se unió cada vez más al desequilibrio ya mencionado: Nos alegramos porque Bronn y Jamie sobrevivieran al ataque de Daenerys con los Dothraki, pero nos decepciona que hayan salido del lago como si nada, y peor aún, que hayan llegado a King’s Landing con facilidad. Olenna confiesa haber asesinado a Joffrey y nos complace que sea soberbia y tenga una muerte tranquila, pero nos cuestiona el porqué Jamie no la atacó más ferozmente después de conocer esa información (Porque por más blando que se haya vuelto el personaje, él es el Kingslayer).

Como espectadora, terminé esta temporada con dos sensaciones contrarias: la alegría por los personajes que se reúnen, se aman y sobreviven, pero la decepción por la historia que los llevo a ello, tan comprimida en siete episodios que no le hace justicia a esa premisa prometida: “Winter is here”.

* HBO no ha publicado los videos con las escenas eliminadas pero Isaac Hempstead Wright contó aquí algo sobre la escena en cuestión.

El valor del esfuerzo – Makala de Emmanuel Gras

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Makala ganó el Nespresso Grand Prize de la Semana de la Crítica de Cannes presidido por Kleber Mendoça en compañía de Hania Mroué, Niels Schneider, Eric Kohn y la colombiana, Diana Bustamante Escobar.

Como el tiempo, las distancias son relativas. Un año separados puede ser demasiado para los enamorados, así como un kilómetro es lejano para un caminante enfermo. En el cine, retardar, descomponer o acelerar una acción altera el significado de una escena, lo que genera efectos diferentes en el espectador. Con rigurosidad, Makala logra transmitir el tiempo y los espacios personales del protagonista: Kabwita, un hombre que vende carbón vegetal en una ciudad poblada del Congo.

Desde el inicio el documental filma el arduo proceso que debe realizar el protagonista: talar el árbol, cortar los leños, cubrirlos con un inmenso fogón de tierra hecho por él mismo, encenderlo y luego desmontarlo para recoger el carbón. Lo que en este texto toma una oración larga, es media hora de película, que muestra el esfuerzo físico que hace Kabwita diariamente.

Cuando termina sus labores y regresa a casa, lo vemos compartir con su hija y su esposa, lo que permite verlo más allá de su oficio, y sentir empatía por sus sueños y deseos de superación. Estas escenas son sensibles e íntimas, de ternura paternal, amor conyugal y proyectos a futuro: una casa nueva, un jardín con muchas plantas, un pozo aledaño…En pocas palabras, una mejor calidad de vida.

Estas circunstancias motivan los sacrificios del protagonista quien deberá separarse de su familia por unos días para vender el carbón en la ciudad. Cincuenta kilómetros lo separan de este destino, en un recorrido que sólo puede hacer arrastrando su bicicleta con pesados bultos. Su travesía es una fábula del esfuerzo pese a la precariedad y el cansancio.

Un factor que diferencia a esta película de muchas otras, es que algunos documentales se esfuerzan por identificar un clímax antes de comenzar a filmar, olvidando que la vida misma los tiene, y que si un cineasta es riguroso al seguir a sus personajes aparecerá frente a él la adversidad. Lo verdaderamente complejo durante esas situaciones problemáticas es: ¿Qué decisión debe tomar un director si su personaje corre peligro o tiene un grave inconveniente? Estos problemas éticos se presentan en esta obra y se resuelven de manera maravillosa y con naturalidad, apelando a la humanidad circundante que se despierta en un momento de dificultad.

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En Makala, los personajes itinerantes ayudan o desafían al protagonista en su recorrido, dándole a Kabwita matices con los que es posible identificarse.

Adicionalmente, el diseño sonoro del documental logra acercar el espectador a la travesía de Kabwita: sus jadeos, su respiración y el sonido de su vieja bicicleta siempre están en primer plano, inclusive cuando la imagen lo muestra lejos, en conversaciones que no ocurren cerca de la cámara. La música enfatiza la emoción del personaje, pero es melodramática y occidentalizada.

El director -Emmanuel Gras- realiza composiciones y movimientos de cámara elaborados, generando imágenes atractivas en las que muestra a otros en la misma situación del protagonista. La cámara es vigilante y al ser instintiva logra capturar miradas o momentos de honestidad del personaje y su familia.

El ritmo de la película lo determina el paso de Kabwita, quien al llegar a la ciudad, enfrenta nuevas dificultades: clientes problemáticos, ofertas miserables y mucha competencia, factores que en vez de desmoralizar al personaje, lo hacen persistir. Por estas características, Makala es una narración conmovedora de la perseverancia y el esfuerzo de un hombre que quiere darle a su familia un futuro mejor.

REFUGIO EN TIERRA – FUEGO EN EL MAR DE GIANFRANCO ROSI

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En Lampedusa se desarrolla la narración de Fuego en el Mar. El documental inicia con un texto que ubica geográficamente esta isla (entre África y Sicilia) y plantea la problemática de los refugiados a través de cifras: cuántos han muerto en el trayecto y cuántos logran llegar a tierra firme.

La estructura del documental muestra a los habitantes nacidos en la isla y a los refugiados africanos o Sirios que llegan desde el mar. Los protagonistas nativos son: un locutor de radio, una ama de casa, un buzo, un pescador del pueblo y Samuelle, un niño de doce años. El acompañamiento a los nativos dentro de sus casas o en su cotidianidad les da una personalidad, mientras que los refugiados son masificados unos y otros, y con ellos no se establece una relación con un individuo sino con un grupo. Sin embargo, estas escenas son contundentes sin amarillismo: el rescate, el dolor, la llegada a la isla y los cantos son los momentos más poderosos de la obra. Por tal razón es inevitable preguntarse por qué insistir en los personajes italianos, que no hacen avanzar la narración.

Fuego en el Mar establece distancias. El acompañamiento excesivo a Samuelle, en vez de generar un complemento o una perspectiva nueva frente a la situación de los refugiados, resulta demasiado banal. Y el problema no es el personaje, que en sí mismo es gracioso e interesante. Lo que es molesto es su protagonismo en una película donde las emociones son disonantes para el espectador, quien tras ver las condiciones en las que llegan los africanos a la isla no disfruta de las ocurrencias de un niño italiano.

Lo mismo sucede con los demás personajes nativos, de quienes se espera algún comentario sobre las miles de personas que han llegado a la isla huyendo de la violencia. El único que satisface esa necesidad es el médico Pietro Bartolo, quien en un monólogo hacia la cámara describe lo que significa para él la vida y la muerte de los hombres, mujeres y niños refugiados que han llegado desde el mar. En el documental lo vemos atender a una mujer embarazada de mellizos, rescatada del océano tras el hundimiento de su bote. Después lo vemos atender a Samuelle, pero en una escena con un tono jocoso.

Sin importar la hora, el médico Pietro Bartolo revisa a cada una de las personas rescatadas para dar reporte de personas sanas o de enfermedades contagiosas.

La distancia en el cine documental es el resultado de varias decisiones del autor relacionadas con la posición de la cámara, la forma como se presentan las imágenes, el diseño sonoro y lo más determinante: los personajes. Estos son el medio por el que se intuye o se transmite el punto de vista de una película. En el cine documental, las emociones, las acciones o los testimonios que se filman y deliberadamente se escogen en la edición determinan el rumbo de la narración. Gianfranco Rosi realizó la fotografía, el sonido y la dirección de Fuego en el Mar. La imagen es atractiva y las canciones italianas son maravillosas, como siempre. A pesar de ello, tras ver la obra queda la sensación de que el lenguaje audiovisual de la película construye una frontera entre dos mundos geográficamente cercanos pero desarticulados entre sí.

VERDADES INCÓMODAS – LA MUJER DEL ANIMAL DE VÍCTOR GAVIRIA

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“La historia del cine está llena de obras que brillan de repente y luego desaparecen para siempre, mientras que otras pocas logran permanecer en la conciencia de la gente, dando respuesta adecuada una y otra vez a través de los años”
Luis Alberto Álvarez, Páginas de Cine Vol.1

 

El cine sana, pero también hiere, cuestiona y entristece. La experiencia de ver una película como La Mujer del Animal es dolorosa, y no podía ser de otra forma porque está basada en hechos reales, y es este contexto el que alimenta la verosimilitud de la película.

Durante la función de prensa en Medellín, Víctor Gaviria presentó a Margarita (Amparo en la película), la mujer que vivió en carne propia los vejámenes del animal. Con una calma inusitada, la mujer dijo: “Ahora quiero presentarles a mi hija mayor, producto de la primera violación.” La sala de cine quedó en silencio, y la hija de Margarita soltó una risa nerviosa, como llamando la atención sobre la forma como la presentó su madre frente a todos. Margarita la miró y le dijo: “Ven, hay que decirle la verdad a la humanidad”.

De eso se trata esta película, de decirle la verdad a la humanidad. En otro texto había mencionado que no es gratuito que tanto en Oscuro Animal (2016) como en La Mujer del Animal (2016) haya una preocupación por la mujer y la violencia en Colombia. Un elemento común en ambas películas es la representación del hombre como un antagonista bestial y maltratador.

Sin embargo, en la obra de Gaviria hay algo más pues también se hace explícita la violencia que existe entre las mujeres: la indiferencia frente al abuso, la falta de acciones bondadosas o de denuncia y las recriminaciones irresponsables a una víctima sin ser conscientes de que está siendo sometida a la fuerza, y no puede actuar voluntariamente. Por momentos, hay camaradería entre estos personajes: dos mujeres con el mismo nombre comparten sus penas mientras cuidan a sus hijos, y una de ellas, salva a una niña de ser violada a pesar de que eso le traerá graves consecuencias.

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La transformación en la protagonista no es obvia, ni fácil de notar. A medida que avanza la narración conoce más a su agresor y actúa, como puede, para sobrevivir: Se corta el cabello como estrategia física, se muestra fuerte cuando ve a su hija en peligro y toma un cuchillo para dar fin al suplicio pero al recordar que dos niños dependen de sus cuidados, se detiene. La sociedad quisiera que desde el principio haya denuncia y que ella escape con facilidad de esta situación de humillaciones y maltratos. Pero, como ya se mencionó, la película no es complaciente y por el contrario, desarrolla toda su trama en la periferia de Medellín sin mostrar la otra cara de la ciudad, esa donde tal vez sí sería posible que Amparo encontrara a la autoridad, o personas que no tuvieran ninguna relación con el Animal. Pero en este barrio, todos tenían informado a la bestia incluyendo un niño que es alienado por el villano y se convierte en una de las amenazas principales de la protagonista.

La idiosincrasia de la ciudad es el alimento de los personajes. Amparo pide ayuda, y la respuesta que le dan es: “Yo rezo por usted para que le vaya bien”. Pero Amparo ya reza, lo hace por ella misma, hace una plegaria contra su agresor y es todo lo que puede hacer. La carga que lleva esta mujer no son solo los hijos de su victimario, sino también el peso de una traumática sexualidad y una autoestima perdida que se desvanece en la juventud que le arrebataron.

A nivel técnico, la película tiene aciertos: Ricardo Duque –director de arte de todas las películas de Víctor Gaviria- muestra la Medellín de los setentas con una propuesta de vestuario y de espacios que denotan la pobreza de los personajes. Por su parte, Rodrigo Lalinde realiza movimientos de cámara fluidos, que en escenas donde el animal ataca refuerzan la tensión. Finalmente, el diseño sonoro realizado por Daniel Vásquez genera una atmósfera de miedo y dolor.

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Sumas y Restas es la obra menos contundente de Víctor Gaviria. En La Mujer del Animal el director construye un universo de personajes marginados que son tan poderosos como Lady, El Zarco o Rodrigo. La dirección de actores naturales sigue marcando un sello social muy creíble en su filmografía, haciendo de sus diálogos los más orgánicos y realistas del cine colombiano.

Es posible que mucha gente no quiera ver la película, porque la ignorancia es más cómoda y la evasión es más fácil, sobretodo en la experiencia con el cine y la televisión. Las dos horas de La Mujer del Animal afectan porque rompen con el paradigma del pacto de ficción: Al salir de la sala de cine es imposible desprenderse de esa verdad que resuena en Medellín y en Colombia, en los titulares de los noticieros pero también en las conversaciones con conocidos y familiares: Es la certeza de que el animal vive, más allá de la pantalla, existe cotidianamente entre muchas personas que lo reconocen y peor que eso, lo normalizan.

NOTA: A la fecha, según declaraciones de Carlos Valdés, director de Medicina Legal, 204 casos de feminicidio se han presentado en el 2017. El cine es un instrumento poderoso, de expresión y denuncia. La película de Gaviria, a pesar de situarse en los setentas, es una obra crítica y vigente.

Signo, síntoma y soledad – LA CHICA DESCONOCIDA DE JEAN-PIERRE Y LUC DARDENNE

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Realismo, personajes marginales y conflictos cotidianos son tres cosas que podemos esperar de las películas de los hermanos Dardenne. Sus historias siempre son una reflexión sobre la sociedad europea, y La Chica Desconocida no es la excepción.

Jenny siente culpa por una mujer asesinada que nunca conoció pero a quien pudo haber salvado si hubiera abierto la puerta de su consultorio. Su identidad es desconocida, lo que inquieta aún más a la médica y la motiva a investigar su nombre y el de sus familiares. Como resultado, se ve envuelta en situaciones conflictivas, que la acercan cada vez más a las respuestas que está buscando.

La película tiene un estilo realista: la dirección de fotografía, el arte y el sonido no se destacan. Sin embargo, esta sencillez se compensa por los giros dramáticos que propone el guión y por el ritmo que va transformando las intenciones de los antagonistas. Sin ser un thriller convencional, tiene elementos del género: un misterio por resolver, sospechosos, una persona en búsqueda de la verdad y situaciones de peligro o tensión a medida que se obtienen resultados.

Lo interesante es que para conservar su aire cotidiano, los hermanos Dardenne se aprovechan de la profesión o de los síntomas de los personajes: Los signos del cuerpo delatan a los mentirosos, las emociones provocan dolores e indigestión y el consultorio es un espacio de revelaciones y descubrimientos.

La diversidad de los pacientes expresa cuestiones sociales. La protagonista renuncia a un alto cargo en medicina privada para tomar pacientes del sistema público. Usando su celular, les muestra la foto de la mujer que murió, causando diferentes reacciones, insistiendo sobre su importancia y generando en el espectador reflexiones sobre la situación actual de los inmigrantes.

La soledad y la culpa son temas centrales en la película. Jenny es sensible no solamente por su compasión frente al dolor de los demás, sino frente a las señales que lo ponen en evidencia. Sus relaciones interpersonales se reducen al colegaje y al servicio con sus pacientes. Los indicios de una vida familiar o amorosa son nulos, lo que hace inevitable preguntarse: ¿Realmente quién es –en esta película- la chica desconocida?.